Qué ver en Sevilla

A continuación le ofrecemos una práctica guía de Sevilla con los principales lugares de la ciudad que no debería dejar de visitar.

Principales iglesias y catedrales de Sevilla

Sevilla, como ciudad de culto, posee numerosas iglesias, capillas, ermitas, conventos, así como dos basílicas de gran interés artístico, La Macarena y Gran Poder. En muchas de estas obras arquitectónicas se encuentran vestigios de arquitectura gótico-mudéjar, que a pesar de sus continuas remodelaciones y reparaciones sufridas a lo largo de la historia, se han conservado en buen estado hasta la actualidad.

La máxima expresión al culto sevillano la otorga la Catedral de Sevilla, la más grande del mundo, caracterizada por su base romana erguida sobre un templo visigótico del cual sólo queda la fuente del Patio de los Naranjos, herencia a su vez de la Giralda. Lo que actualmente se puede ver de la Catedral, comenzó a edificarse en el siglo XI, tras la Reconquista, y su construcción duró cinco siglos predominando el estilo gótico tardío o plateresco, con importantes partes renacentistas. De entre sus mayores riquezas se observan sus vidrieras flamencas, del siglo XI al XIX y los “tesoros de la Catedral” de incalculable valor histórico y artístico como la Custodia y las pinturas de Goya, Murillo, Pedro de Campaña y las esculturas de Martínez Montañés.

Algunas de las iglesias más notables de Sevilla, por su valor histórico y artístico son: La Iglesia del Salvador, que es la construcción religiosa más grande de Sevilla después de la Catedral. El estilo de esta iglesia es el Barroco Sevillano y fue construida sobre una mezquita en el siglo XVIII, de la cual se conserva únicamente la torre; el Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, que se encuentra junto al Guadalquivir y cuyo aspecto actual se lo otorga la instalación de hornos de cerámica en 1841 con motivo de la abundancia de arcilla en sus orillas. Este hecho le da una peculiar estética dotada por sus chimeneas hoy en desuso, puesto que actualmente este edificio es la sede del Museo de Arte Contemporáneo de Andalucía.

La Iglesia de Santa Ana, edificio fundamentalmente renacentista del siglo XVIII, aunque con elementos mudéjares, era donde hacían estación en Semana Santa las hermandades de penitencia de Triana, en la época en que las procesiones cruzaban el río en barca; o la Iglesia de San Luis, que constituye uno de los ejemplos más relevantes del Barroco Sevillano, resaltando innovadoras soluciones de luz y composición y sus pinturas en cúpula y bóveda de la Capilla Doméstica.

Por otra parte, resulta habitual que muchas de las iglesias sevillanas, sean hoy día sede de otras instituciones u organismos oficiales, como es el caso del Hospital de las Cinco Llagas, sede hoy del Parlamento de Andalucía, o el Hospital de Nuestra Señora de la Paz, cuya construcción sirve hoy de hospital y pertenece a la Fundación de San Juan de Dios.

Los museos más interesantes de Sevilla

Sevilla es famosa por el ambiente y ajetreo de sus calles y las terrazas tanto diurnas como nocturnas, así como por sus rutas monumentales. No obstante también se puede encontrar, atrapadas entre las paredes de sus museos el arte andaluz, costumbres y cultura sevillana.

Un recorrido por Sevilla nos puede llevar a museos como el de Bellas Artes, que además de ser uno de los más importantes de España por ser la segunda pinacoteca del país después de El Prado, se encuentra enclavado en un aparente Convento del Siglo XVIII, y cuenta con 15 salas ordenadas cronológicamente. En él se pueden admirar obras de alto interés pictórico pertenecientes al El Greco, Zurbarán, Murillo y Valdés Leal. Éste también dispone de talleres de restauración, salas de exposiciones temporales, librería, biblioteca y sala de investigación y Archivo.

También, en la Plaza de América del Parque de María Luisa, nos encontramos con el Museo Arqueológico, que es uno de los más visitados de la ciudad. Este edificio fue levantado para la Exposición Iberoamericana de 1929, y, tras multitud de reformas, en la actualidad dispone de 27 salas donde destacan piezas tan relevantes como la “Venus”, de 1940, la “Diana cazadora” copia romana de la Artemis griega o el “Mercurio”, reproducción en mármol; todas ellas provenientes de las ruinas romanas de Itálica. En los últimos años, el Museo se recibido piezas tan importantes como el Tesoro del Carambolo, que ha contribuido a enriquecer su colección. También en el su interior, nos encontramos con el Museo de Artes y Costumbres Populares.

Otros clásicos de la ciudad son el Museo de Arte Contemporáneoel Museo Naval de la Torre del Oroel Museo Catedrático, que exhibe colecciones de valiosas joyas, relicarios, cuadros y orfebrería de la zona, así como atavíos religiosos; o El Museo Taurino, que fue creado en 1989 por iniciativa de la Real Maestranza de Caballería y cuya peculiaridad es que se encuentra alojado entre los muros del coso taurino, y en él descansan obras de Mariano Benlliure y bustos de toreros como Curro Cúchares, Pepe-Hillo o Esparero.

Por otra parte, el visitante no puede dejar de ver el Archivo General de Indias, situado en la antigua Casa de la Lonja, construido por el arquitecto de El Escorial y donde se ubican 35.793 legajos que ilustran la conquista y colonización de la América Española, así como mapas, cartas y otras curiosidades de la época.

Sevilla, ciudad de conventos

Sevilla es una de las ciudades con más conventos de España, en concreto son 19 el número de conventos femeninos de clausura que componen la archidiócesis sevillana. De todos ellos, solo existe la posibilidad de visitar 8, además de ser una forma de degustar los tradicionales dulces locales.

De entre los conventos que admiten visitas se encuentra el Convento de Santa María de Jesús y es el tercero de los conventos de la ciudad, perteneciente a la Orden de franciscanas clarisas, después de Santa Clara y Santa Inés. Santa María de Jesús se fundó en 1520, y aunque sufrió un devastador incendio que acabó con él en 1765, éste fue totalmente levantado y en la actualidad dispone de importantes retablos y tallas de gran valor artístico, así como de la imagen de San Pancracio.

Tras el incendio que destruyó el Convento de Santa María de Jesús, sus ocupantes se trasladaron durante un tiempo al Convento de San Leandro, ubicado en la actualidad en la Plaza de San Ildefonso y perteneciente a la Orden de San Agustín. Además de sus valiosas obras artísticas, también se les conoce por sus famosas “Yemas de San Leandro”, elaboradas, para el deleite de turistas y sevillanos, por las quince monjas que en él habitan.

A las Carmelitas Descalzas pertenece el Convento de San José del Carmen, también conocido por “Las Teresas”. De éste resalta su construcción, ya que se ubica en una antigua casa palacial y sus obras como la Virgen de la Pera de “el Viejo”; varias tablas presididas por una piedad de Luis Morales y el libro original de las Moradas. De la misma Orden es el Convento de Santa Inés, cuya actividad secundaria, además de la oración, es la elaboración de dulces, siendo también conocida por guardar el sepulcro de Santa Inés.

No todos los conventos sevillanos desarrollan actividades de elaboración de dulces, este es el caso de Santa María de Socorro, que es un monasterio de concepcionistas franciscanas de mediados del Siglo XVI y que sirve de residencia a universitarios. De entre sus grandezas artísticas destacan el zócalo de azulejería de su planta baja de 1904 y su magnífica bóveda de ojiva.

También la enseñanza, es una de las actividades secundarias por las que abogan algunos de estos conventos, como el de Espíritu Santo, que actúa como residencia femenina y de enseñanza y pertenece a la orden del Venerable Guido de Mont-Pelier de 1173. Otro caso particular es el ofrecido por el Convento de Santa Paula, que combina multitud de actividades como las de taller litúrgico, junto con multitud de enseñanzas como el bordado, ganchillo, confección, y mantenimiento de su museo.

Puentes emblemáticos de Sevilla

Todos los puentes de Sevilla cruzan de alguna forma el río Guadalquivir, bien sobre el Canal de Alfonso XIII, que era parte del antiguo cauce natural del río conocido también como dársena o, bien sobre la llamada Corta de la Cartuja, que se realizó artificialmente al oeste de la ciudad para evitar inundaciones y se une con el antiguo cauce por donde discurre el río.

Uno de los puentes más llamativos de la ciudad, y que tomó relevancia con la construcción de la Expo’92, es sin duda el Puente del Alamillo. Éste fue diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava y su atractivo es ya una seña de identidad del artista, al igual que su particularidad técnica, que radica en un único pilar que actúa de contrapeso para soportar 200 metros de puente gracias a trece cables.

No obstante, el Alamillo no fue el único puente construido con motivo de la Exposición Universal del año 92, ya que se debía habilitar el paso a la isla de la Cartuja a través de muchos accesos que dieran pie al continuo paso de vehículos y viandantes. Para ello, más de cinco puentes se armaron para cumplir tan elevado fin, entre los que se encuentran Las DeliciasLa BarquetaPasarela de la CartujaPasarela del Lago y Puente del Cristo de la Expiración.

Todos ellos poseen un llamativo estético innovador debido al marco en el que se construyeron, aunque son varios los que provocan expectación por diferentes motivos como es el caso del de La Barqueta, diseñado por los ingenieros Juan J. Arenas y Marcos J. Pantaleón como un puente colgante. Su único arco de acero mide 214 metros que configura un pórtico triangular y no dispone de apoyos intermedios. Otro de los puentes más famosos es el de la Cartuja, que con sus 235 metros de longitud y 11 de ancho de tablero, es el puente metálico más grande de España y además posee el Record Guiness como el puente más esbelto del mundo con sujeción sólo en los extremos.

Ya fuera del contexto de la Expo, y con mucho más elenco y solera, se encuentran puentes como el de Isabel II, que se construyó en 1845 como ejemplo de la arquitectura de hierro del siglo XIX y une el Centro de la ciudad con Triana, por lo que también se le conoce como el Puente de Triana. Otro ejemplo de unión de la ciudad con los barrios de Sevilla es el Puente de San Telmo, que une Sevilla con el Barrio de los Remedios y cuya utilidad era ser un puente móvil y funcional que finalmente se convirtió en fijo en los años sesenta, lo que propició trasladar la actividad portuaria río abajo.

Puertas a la ciudad amurallada de Sevilla

Sevilla era una ciudad amurallada militarmente, la cual ha sufrido multitud de remodelaciones debido a la conquista romana y los períodos visigodo, islámico y castellano. El casco antiguo de la ciudad disponía de múltiples puertas de acceso, en total 19, algunas de los cuales eran privadas y, la gran mayoría eran públicas para el acceso de mercancías.

De todos los pórticos existentes antiguamente, solo permanecen cuatro: la Puerta de la Macarenala Puerta de Córdobael Postigo del Aceite y el Póstigo del Alcázar. Aunque todas estas obras arquitectónicas han recorrido mucho hasta llegar a nuestros días, el aspecto actual es claramente almohade con cierto aire clasicista proporcionado por las restauraciones durante el siglo XVIII.

La Puerta de la Macarena se encuentra situada frente a la Basílica por la cual lleva su nombre, y aunque su utilidad ya no es la de dar acceso a mercancías, ofrece una imagen monumental representativa del siglo XVI a la zona donde se encuentra enclavada. La Puerta de Córdoba se encuentra situada frente a la iglesia de los Capuchinos y la que se encuentra mejor conservada mostrando el carácter y robustez de una construcción militar. El Postigo del Aceite se encuentra junto al actual edificio de Correos en el Barrio del Arenal. Este pórtico data de 1107 de los tiempos de Ben Yusuf y su nombre proviene de que era por donde entraba el aceite a la ciudad. Actualmente el arco forma parte del conjunto de una capilla, ya que ésta se anexó a su lado derecho durante el siglo XVIII.

En cuanto al último vestigio vivo de la muralla de Sevilla se encuentra en la Calle Judería y es el Postigo del Alcázar, también de origen almohade. Éste sustituyó en su día a la antigua torre califal y a lo largo de los años se ha denominado de muchas formas, desde La Torre del Agua, del Callejón de la Judería o la Huerta del Retiro.

Del resto de accesos a la ciudad se conocen por los escritos, mapas y restos hallados. Es el caso de la Puerta de San Fernando o puerta Nueva, que fue construida a mediados del siglo XVIII y que no llegó al siglo de vida ya que en 1868 fue totalmente derribada, al igual que la Puerta de Carmona y Triana. O el caso de la Puerta del Arenal, cuya particularidad es que era el único acceso que no se cerraba por las noches y que tras restaurarla en 1757, diez años después fue totalmente demolida.